
más allá de las posibles limitaciones físicas, el poder creativo del ser humano puede ser insuperable!
en el albor de una nueva conciencia, observo el horizonte, allí donde el Cielo y la Tierra se enamoran haciéndose Uno, en su beso interminable...
La vida es un todo indivisible."


dedicado a todos los perros y a todos aquellos que saben amarlos y respetarlos.
gracias a ingeniosa3, la creadora del pps, que me permitió publicar este hermosísimo homenaje!
La botella
"Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Llegó a una cabaña vieja, sin ventanas y sin techo. El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde protegerse del calor y el sol del desierto.
Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía. Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: “Usted necesita, primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marcharse”.
El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua. ¡Llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, y podría tomar toda el agua que quisiese o tal vez no. Tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada. ¿Qué debía hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca, o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda el agua, con la esperanza de que aquellas instrucciones, poco fiables, escritas no sabía cuánto tiempo atrás, fueran ciertas?
Después de dudar durante largo tiempo, decidió confiar y hacer lo que indicaba el mensaje. Derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear. La bomba comenzó a rechinar pero ¡nada pasaba!. El hombre se esforzó más y más y, de repente, surgió un hilo de agua y finalmente, el agua corrió con abundancia: fresca y cristalina. El hombre llenó la botella y bebió ansiosamente. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, tomó la nota y añadió: “Créame que funciona, usted tiene que dar antes toda el agua para obtenerla nuevamente”.
Jaume Soler y M.Mercè Conangla — Aplícate el Cuento -
(gracias José María por el aporte)




