Aquí estamos! Ganesha y yo...
Por mi parte, agradeciendo las tantísimas muestras de cariño y apoyo que me han desbordado!
Mi corazón canta de alegría!!
He hecho mucho en estos días pero aún resta bastante; de todos modos, quiero estar aquí para compartir mi sentimiento y gratitud.
Tú y yo recorremos senderos similares; tú, como yo, deseas hacer de este mundo un espacio mejor, sin injusticias, habitable para todos, desde el más minúsculo e indefenso ser hasta el más grande de esta Tierra. Tú, como yo, sabes que todos somos iguales, todos amamos la libertad, la justicia, la paz, la vida.
Por esto, quiero estar hoy aquí, para seguir caminando juntos, para seguir sembrando nuestras semillas, porque estar juntos genera la fuerza necesaria para que la utopía quede cada día un poquito más cerca!
Ganesha, dios venerado en la India con gran devoción, al cual se lo invoca como destructor de los obstáculos, Señor de la Sabiduría, también está aquí para mostrarnos sus atributos, poniendo de manifiesto la belleza y colorido de la mitología hindú.
Dentro de la riqueza en la manifestación de íconos hindúes, Ganesha es representado con ciertas variantes, entre las cuales podemos encontrarlo sentado en la posición de loto, con un ratón como vehículo. El ratón, además, representa la ignorancia, que el hombre de sabiduría interior mantiene sujeto y disciplinado.
En su frente, en la zona de proyección del denominado tercer ojo, se encuentra el trishula, un arma de lucha. En su trompa, delineado el Om, representación sonora del Universo.
Con cuatro brazos, cada uno de los cuales sostiene un elemento diferente: una caracola, símbolo de la expansión del Cosmos; la flor de loto, símbolo de niveles superiores de conocimiento y de pureza; el hacha con el que destruye todos los obstáculos; un mala, collar de cuentas, que representa la concentración más elevada; un disco o chakra, símbolo de la rueda de los ciclos de vida y muerte; un plato con dulces, representando la dulzura que otorga la alegría del conocimiento, que él ofrece a quienes se le acercan. De sus dos colmillos uno está roto, como símbolo de su entrega en bien de la Humanidad.