domingo, 23 de octubre de 2011

el poder del pensamiento

"Yogi and peacock"
grabado del siglo XVIII



Existe una sabiduría milenaria que nos habla del poder de la mente, sin embargo, recién hoy, la ciencia comienza a investigar y, quizá tímidamente, a aceptar la influencia del pensamiento en todos los niveles de nuestra vida.

Si la medicina actual se rigiese más sobre esta verdad contundente, otros serían los resultados en cuanto a recuperación de la salud; si fuésemos más conscientes de la poderosa energía que transmite un pensamiento, podríamos mejorar sustancialmente nuestra calidad de vida a nivel físico, mental y emocional.

Cada pensamiento genera una respuesta a nivel celular; tanto si los pensamientos son positivos como negativos, nuestras células recibirán esa información y actuarán en consecuencia. Así, creamos y re-creamos constantemente nuestra realidad.

Como es habitual en los relatos de la India, esta fábula describe simple y bellamente cuáles serán los frutos según sean nuestros pensamientos:

"Una vez un hombre, fatigado tras una larga caminata a través de la jungla, se sentó bajo un frondoso árbol y pensó ociosamente para sus adentros en lo feliz que sería si en ese momento pudiera comerse un sabroso mango.

De pronto, un mango le cayó en el regazo. Levantó los ojos hacia el árbol y pensó: "No sólo no estamos en la época de los mangos, sino que este árbol tampoco es un mango. Debe ser el árbol que concede los deseos. ¡Hoy es mi día de suerte! ¡Lo probaré otra vez para estar seguro!". Se concentró y pensó en voz alta: "Quiero que se me sirva una comida completa bajo este árbol". Instantáneamente, la comida apareció.

El hombre estaba tan entusiasmado que apenas si podía comer, pero se las arregló para ir probando cada plato, y aprobó sin reservas las habilidades culinarias del árbol. Después se imaginó una casa, un rebaño de vacas, una bellísima esposa y un millón de monedas de oro. Todo apareció según lo esperado, y él empezó a sentirse satisfecho, pero de pronto se preguntó: "¿ Y si apareciera un tigre hambriento y me devorara antes de haber podido disfrutar de todo esto?"...

Y allí apareció el tigre...."


Leyenda del libro Ayurveda, medicina milenaria de la India, de Robert Svoboda.




domingo, 9 de octubre de 2011

la auténtica sabiduría



"Protegedme de la sabiduría que no llora, 
de la filosofía que no ríe 
y de la grandeza que no se inclina ante los niños".


Khalil Gibran 



domingo, 2 de octubre de 2011

la joya escondida


Una leyenda hindú

"Hubo un tiempo en que todos los seres humanos eran dioses, sin embargo,  éstos abusaron tanto de sus poderes que Brahma, dios de los dioses, decidió quitarles ese don divino y esconderlo en un lugar donde fuese imposible de encontrar, salvo que la búsqueda fuese intensa y sincera. 

La gran dificultad era encontrar  el escondite apropiado...

Decidió, entonces convocar a otros dioses menores a un consejo con el fin de encontrar  solución a este problema.

Consultados, los dioses dijeron:
"Esconderemos la divinidad del hombre en lo profundo de la tierra". 

Pero Brahma contestó: 
"Esto no serviría de nada porque el hombre cavará y la encontrará".

Entonces los dioses replicaron: 
"En ese caso, ocultaremos la divinidad en lo más profundo de los océanos". 

Pero Brahma contestó diciendo: 
"No, porque tarde o temprano el hombre explorará las profundidades de todos los mares, un día la encontrará seguramente".

Entonces los dioses concluyeron:
"No sabemos dónde esconderla pues no existe lugar en la tierra o el mar donde el hombre no pueda llegar algún día".

 Luego de unos momentos, Brahma concluyó diciendo: 
"Esto es lo que haremos con la divinidad del hombre, la guardaremos en lo más profundo de sí mismo, será el único lugar donde nunca llegará. Sólo descubrirá su auténtica esencia cuando vuelva su mirada hacia su propio espacio interior".

Así, el hombre busca dominar su entorno, lo explora incansablemente en busca de una plenitud que no logra, una felicidad que no alcanza, una verdad que no se revela. Cuando la auténtica realización de su vida, todo aquello que le hace falta para una vida plena y feliz, está adormecido en la profundidad de sí mismo, como un tesoro escondido y puja por aflorar.